Sánchez atribuye sus problemas a que es “incómodo para las élites”
Alberto Núñez Feijóo hizo una cosa rara en la sesión de control al Gobierno de este miércoles. En lugar de reservarse, como siempre, un turno de réplica dividiendo en dos intervenciones los dos minutos y medio de que dispone para preguntar al presidente, el líder de la oposición los agotó de una tacada. Como si ya no quedase nada que debatir con Pedro Sánchez que no se haya debatido ya. Como si ya no hubiese escapatoria a ese bucle infinito en que está atrapada la discusión p
Alberto Núñez Feijóo hizo una cosa rara en la sesión de control al Gobierno de este miércoles. En lugar de reservarse, como siempre, un turno de réplica dividiendo en dos intervenciones los dos minutos y medio de que dispone para preguntar al presidente, el líder de la oposición los agotó de una tacada. Como si ya no quedase nada que debatir con Pedro Sánchez que no se haya debatido ya. Como si ya no hubiese escapatoria a ese bucle infinito en que está atrapada la discusión parlamentaria. Cada turno de palabra de la oposición es para pedir al Gobierno que se vaya. Cada réplica de su presidente es para asegurar que, pase lo que pase, llevará la legislatura hasta el final . Y resta todo un año por delante, si es que Sánchez logra cumplir su promesa. Seguir leyendo
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