El colapso en los juzgados deja vidas en suspenso: hasta un año para valorar un maltrato, dos para el informe de un divorcio
Aurora es víctima de violencia machista y, cuando por fin se atrevió a denunciar, no sabía que los procesos son tan lentos que la espera acabaría siendo una compañera más en casa. A eso se dedica: a esperar. Su nombre es ficticio porque vive aterrada. Para su caso, se pidió una valoración del equipo técnico del juzgado, formado por un profesional de la psicología y otro del trabajo social. Un documento que certificará el daño que ha sufrido, cómo la violencia la ha atravesado
Aurora es víctima de violencia machista y, cuando por fin se atrevió a denunciar, no sabía que los procesos son tan lentos que la espera acabaría siendo una compañera más en casa. A eso se dedica: a esperar. Su nombre es ficticio porque vive aterrada. Para su caso, se pidió una valoración del equipo técnico del juzgado, formado por un profesional de la psicología y otro del trabajo social. Un documento que certificará el daño que ha sufrido, cómo la violencia la ha atravesado y qué consecuencias ha tenido en su vida. Estuvo ocho meses esperando a que le realizaran esa valoración. Han pasado otros tres desde entonces, esperando el resultado sin saber nada. Su caso no es aislado: la saturación en muchos de estos equipos genera retrasos insoportables en los juzgados, que pueden llegar a superar el año en procesos por violencia machista y sexual, e incluso los dos años en tribunales de familia, para asuntos como la custodia de los hijos en casos de divorcio. Seguir leyendo
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