León XIV en la Barcelona del 92
Fue llegar el papa León XIV a Cataluña y se obró el milagro: Barcelona volvió a ser por un instante la de los Juegos Olímpicos de 1992. Es decir, aquella ciudad de la que toda España sacaba pecho con ilusión, donde el buenrollismo entre autoridades era más norma que excepción, con un jovencísimo príncipe Felipe portando la bandera española por el estadio olímpico de Montjuïc (hoy Lluís Companys). Esta vez, en cambio, fue la exhibición del nacionalismo catalán en su vertiente
Fue llegar el papa León XIV a Cataluña y se obró el milagro: Barcelona volvió a ser por un instante la de los Juegos Olímpicos de 1992. Es decir, aquella ciudad de la que toda España sacaba pecho con ilusión, donde el buenrollismo entre autoridades era más norma que excepción, con un jovencísimo príncipe Felipe portando la bandera española por el estadio olímpico de Montjuïc (hoy Lluís Companys). Esta vez, en cambio, fue la exhibición del nacionalismo catalán en su vertiente religiosa —con la canción del Virolai , la virgen de Montserrat (la Moreneta ) y la obra de Antoni Gaudí— lo que impresionó, deslizando un retrato del tiempo político actual. Seguir leyendo
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