Cómo manejar la ansiedad hasta el próximo partido de Uruguay contra Cabo Verde, según la psicología
El nudo en el estómago por Uruguay: qué le pasa a nuestro cuerpo al esperar un partido, cómo evitar que nos afecte y qué hacer para calmar los nervios.
Antes del Mundial, muchos hinchas ya tenían marcado en el calendario el partido de Uruguay contra Arabia Saudita como uno de esos encuentros que, en los papeles, parecían accesibles. Por eso, el empate 1 a 1 en el debut dejó una sensación agridulce: no fue una derrota, pero tampoco el resultado que la mayoría esperaba. Y ahora, con el próximo compromiso recién el domingo frente a Cabo Verde, la ansiedad parece haberse instalado en cientos de hogares.
Las conversaciones se repiten: qué cambios debería hacer el técnico, si el equipo estuvo a la altura, qué pasa si no se gana el próximo partido. Algunos revisan estadísticas, otros consumen horas de análisis deportivos y hay quienes ya sienten un nudo en el estómago cada vez que piensan en el domingo. La psicología tiene una explicación para este fenómeno.
El deporte activa mecanismos emocionales muy profundos. Cuando una persona se identifica fuertemente con un equipo o una selección, una parte de su identidad queda ligada simbólicamente a ese grupo. Por eso, los triunfos generan alegría, orgullo y sensación de pertenencia, mientras que los malos resultados pueden provocar frustración, enojo o preocupación.
A esto se suma un factor clave: la incertidumbre. La ansiedad suele aparecer cuando sentimos que algo importante está por ocurrir, pero no tenemos control sobre el resultado. Y pocas situaciones representan mejor esa combinación que esperar un partido decisivo.
La mente intenta entonces reducir la incertidumbre anticipando escenarios, imaginando resultados y buscando información constante. El problema es que, lejos de tranquilizarnos, muchas veces ese proceso aumenta todavía más la preocupación.
Desde el punto de vista biológico, la ansiedad es un mecanismo diseñado para prepararnos ante posibles amenazas. Cuando el cerebro interpreta que algo relevante está en juego, activa sistemas de alerta que aumentan la atención y la vigilancia. El inconveniente es que ese sistema evolucionó para responder a peligros concretos, no a la espera de un partido de fútbol.
Por eso, aunque racionalmente sepamos que el resultado del domingo no pondrá en riesgo nuestra supervivencia, el organismo puede reaccionar con síntomas físicos similares a los de otras situaciones estresantes: dificultad para concentrarse, tensión muscular, problemas para dormir o necesidad compulsiva de buscar información.
Los psicólogos suelen recomendar distinguir entre aquello que podemos controlar y aquello que no. La alineación, las decisiones tácticas, los errores arbitrales o el resultado final están completamente fuera de nuestro alcan
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