La prevención no puede seguir esperando al próximo invierno en Ecuador

📌 Diğer 📰 Ecuador 🕐 4 saat önce

Ecuador vuelve una vez más con una preocupación de siempre. La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos declaró una alerta amarilla en 17 provincias y pidió a los gobiernos locales planes de prevención antes del 23 de junio, ante un fenómeno de El Niño que podría afianzarse hacia diciembre. La medida es razonable y oportuna. El problema no es la decisión, sino la falta de memoria. Cada vez que asoma una amenaza climática se repite el mismo libreto: se declara la alerta, se s

Ecuador vuelve una vez más con una preocupación de siempre. La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos declaró una alerta amarilla en 17 provincias y pidió a los gobiernos locales planes de prevención antes del 23 de junio, ante un fenómeno de El Niño que podría afianzarse hacia diciembre. La medida es razonable y oportuna. El problema no es la decisión, sino la falta de memoria. Cada vez que asoma una amenaza climática se repite el mismo libreto: se declara la alerta, se solicitan planes y se anuncian recursos. Luego, cuando la urgencia cede, los documentos quedan archivados. La propia secretaria, Carolina Lozano, lo reconoció recientemente a este medio: del plan de mitigación de 2023, estimado en 761 millones de dólares, apenas se ejecutaron alrededor de 75 millones. El resto quedó en el papel y no hubo prevención del invierno en Ecuador. La prevención del invierno y ahora del fenómeno de El Niño es una tarea que se posterga, lo cual repercute en pérdidas para la población más vulnerable y se ha convertido en un círculo vicioso. Los hechos confirman que no hay prevención ni una política articulada entre todos los niveles de gobiernos, para trabajar por prioridades y necesidades, y con apoyo en el financiamiento, sobre todo a los municipios pequeños. Solo como ejemplo, a inicios de 2026, un invierno considerado ‘normal’ inundó a más de 15 provincias. Babahoyo, con cerca del 80% de su territorio bajo el agua, demostró que hay zonas que se anegan incluso en temporadas consideradas normales. En Celica, ocho quebradas embauladas vuelven a amenazar a más de 200 familias mientras una obra de 2 millones de dólares sigue sin financiamiento desde 2023. Este último es un municipio pequeño, que apenas tiene un presupuesto anual de 4 millones de dólares, pero que debe responder por una obra que cuesta la mitad de ese presupuesto. Por lo que ocurre cada año, el patrón es el mismo: Ecuador actúa cuando el agua ya está dentro de las casas, no antes. Y la prevención, que cuesta menos que la reconstrucción, sigue subordinada a la asistencia humanitaria que llega cuando el daño ya está hecho. Resolver años de obras postergadas en pocos meses es imposible, y la misma autoridad lo admite. Pero sí es momento de cambiar la lógica: priorizar lo ejecutable, vigilar el cumplimiento y rendir cuentas públicas. Que el plazo del 23 de junio no produzca otro plan destinado al olvido. La prevención debe dejar de ser un trámite u obligación, porque lo exige la autoridad, sino una acción de largo plazo , para tener resultados concretos ante las inundaciones, por ejemplo.

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