¿Trump mató la era de la autorregulación para la IA?
La discusión ya no es si la IA debe regularse, sino quién tendrá el poder de decidir su futuro
Durante años, Silicon Valley defendió la idea de que las empresas tecnológicas eran las más capacitadas para fijar los estándares de seguridad de sus propios productos. La autorregulación tenía detrás un argumento doble. Por un lado, aseguraban que nadie afuera entendía lo suficiente como para auditar lo que hacían mientras promovían la falta de transparencia. Por otro, una idea que está particularmente consolidada en Estados Unidos y es que regular es ponerle un coto a la innovación. Esa doctrina atravesó administraciones, sobrevivió a Joe Biden y se profundizó con Donald Trump, que en enero de 2025 derogó la orden ejecutiva sobre IA del gobierno anterior alegando que las exigencias de reporte forzaban a las empresas a revelar secretos comerciales.
Pero este 12 de junio, Dario Amodei publicó Policy on the AI Exponential, un ensayo donde rompió con ese consenso desde adentro. El CEO de Anthropic sostuvo que los riesgos de la IA ya eran demostrables (citó el caso de Claude Mythos y sus capacidades ofensivas en ciberseguridad) por lo que la transparencia voluntaria ya no era suficiente. Propuso testeo obligatorio por terceros en cuatro áreas (ciberseguridad, armas biológicas, pérdida de control, I+D automatizada), con un organismo como la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) con facultades para bloquear cualquier despliegue visto como peligroso. Amodei escribió en ese texto que lo que venían diciendo sus colegas (y repitiendo en todas partes del mundo) que la dicotomía entre regulación e innovación era falso cuando lo que estaba en juego dejaba de ser un producto comercial.
Veinticuatro horas después, el gobierno de Trump le mandó a Anthropic una directiva de control de exportaciones que obligó a la compañía a desconectar Fable 5 y Mythos 5, sus dos modelos más avanzados, para todos los usuarios del mundo. La directiva invocó peligros de "seguridad nacional" sin dar detalles. La prohibición implicaba que ningún ciudadano extranjero podía acceder a estos modelos ni dentro ni fuera de Estados Unidos, incluyendo a los empleados extranjeros de la propia Anthropic. Alegando imposibilidad operativa, la compañía desconectó los modelos para todos los habitantes del mundo.
Esta es la primera vez que el gobierno de EE.UU. fuerza a una empresa líder de IA a retirar un modelo ya desplegado comercialmente y es un gesto que marca el fin de una era. El nacimiento de otra en la que es el Estado el que decide qué modelo se despliega y cuál no. Pero hay algo más profundo, esto oficializa que para Washington estos modelos ya no son software c
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