La Eurocámara aprueba el reglamento que facilita los centros de deportación de migrantes
El Parlamento Europeo ha dado este miércoles su visto bueno final, con masivo apoyo de la derecha y la ultraderecha y un amplísimo rechazo de los grupos de izquierdas —que hablan de un “Guantánamo europeo”—, al reglamento de retornos que posibilita la creación de los controvertidos centros de deportación en terceros países para migrantes rechazados, incluidas familias con menores. Seguir leyendo
El Parlamento Europeo consolida su apuesta por la expulsión de personas a terceros países. Los Estados buscan, además, financiarlos con fondos europeos
El Parlamento Europeo ha dado este miércoles su visto bueno final, con masivo apoyo de la derecha y la ultraderecha y un amplísimo rechazo de los grupos de izquierdas —que hablan de un “Guantánamo europeo”—, al reglamento de retornos. Se trata de la normativa europea que posibilita la creación de los controvertidos centros de deportación en terceros países para migrantes rechazados, incluidas familias con menores.
A la normativa no le queda ya más que recibir la ratificación de los Estados, un paso que se da por descontado por el fuerte apoyo que ha recibido esta medida. La excepción más clara entre los grandes países es la de España, que sigue manifestando su rechazo a un proyecto que le genera fuertes dudas en materia de respeto de derechos fundamentales.
La normativa ha sido ratificada por los eurodiputados por 418 votos a favor, 218 en contra y 30 abstenciones. La sesión ha acabado con los aplausos encendidos del ala derecha del hemiciclo europeo de Estrasburgo, que gritaba “send them back” (mandadlos de vuelta). Mientras, los críticos a la propuesta les replicaban con un “shame on you” (vergüenza).
A favor han votado todos los eurodiputados presentes de extrema derecha —de los grupos parlamentarios Patriots, incluidos los legisladores de Vox, Europa de las Naciones Soberanas (ESN) y los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) de Giorgia Meloni— y del Partido Popular Europeo (PPE) con una sola excepción, la irlandesa Marie Walsh, que votó en contra, además de otros tres legisladores conservadores que se han abstenido. Todos los eurodiputados del PP español han apoyado la normativa.
Los Socialistas y Demócratas (S&D), la Izquierda y los Verdes la han rechazado ampliamente, mientras que los liberales de Renew han dividido un voto que también ha reflejado las sensibilidades de muchos países frente a esta cuestión. Entre los pocos socialdemócratas que han apoyado la propuesta, en contra de la línea del grupo, figuran tres daneses —el Gobierno de la socialdemócrata Mette Frederikssen fue uno de los países pioneros en lanzar la idea de centros de retorno en terceros países—, así como tres malteses y un chipriota, además de un rumano y un letón. También dos verdes —un letón y un lituano— han votado sí al reglamento, que sin embargo no ha sido apoyado por ningún eurodiputado de La Izquierda.
El reglamento de retornos era la última pieza del puzzle migratorio que le faltaba a la UE después de que, el
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