La alegría de los hinchas de Marruecos inunda las calles de los Países Bajos tras la eliminación de Holanda
La clasificación de Marruecos para octavos de final del Mundial tras eliminar a Países Bajos desató desde la madrugada del martes la euforia entre los marroquíes en territorio neerlandés, la mayor comunidad inmigrante del país, con celebraciones multitudinarias, bocinazos, banderas y fuegos artificiales por una victoria que muchos vivieron como algo más que un triunfo deportivo. Seguir leyendo
El triunfo marroquí quedó empañado con algunos disturbios y la ultraderecha lamentó las celebraciones
La clasificación de Marruecos para octavos de final del Mundial tras eliminar a Países Bajos desató desde la madrugada del martes la euforia entre los marroquíes en territorio neerlandés, la mayor comunidad inmigrante del país, con celebraciones multitudinarias, bocinazos, banderas y fuegos artificiales por una victoria que muchos vivieron como algo más que un triunfo deportivo.
El partido, disputado en México y con inicio a las tres de la madrugada de Países Bajos, mantuvo despiertos a miles de aficionados de ambos equipos, con cientos de municipios neerlandeses ampliando horarios de bares y cafeterías para permitir a los aficionados seguir el partido que clasificó a los Leones del Atlas en la tanda de penaltis. Las calles de barrios con una importante población de origen marroquí, sobre todo en Ámsterdam, Utrecht, Róterdam y La Haya, se llenaron de coches haciendo sonar el claxon, motocicletas, banderas rojiverdes y abrazos entre familias y grupos de jóvenes, momentos retransmitidos en directo por los canales públicos de Países Bajos.
Sin embargo, como ha sido habitual en este tipo de celebraciones futbolísticas, el ambiente festivo suele comenzar de forma pacífica y la tensión aumenta cuando la policía intenta desalojar a los participantes. Este fue el caso de las celebraciones en Schilderswijk, en La Haya, uno de los principales barrios de la comunidad marroquí del país. Según la policía, algunos lanzaron piedras, fuegos artificiales e incluso un balón contra los agentes, lo que llevó al despliegue de los antidisturbios y al uso de un cañón de agua para dispersar a la multitud. La policía llevó a cabo 17 detenciones por delitos como alteración del orden público y violencia contra agentes en La Haya y Róterdam.
El partido tenía una fuerte carga emocional, puesto que buena parte de los internacionales marroquíes nacieron o crecieron en territorio neerlandés y se formaron en sus categorías inferiores antes de optar por representar al país de origen de sus familias. “Ha sido un partido muy especial. Tengo un vínculo muy especial con Países Bajos; crecí ahí. Muchos amigos juegan con la selección neerlandesa, y yo podría haber jugado con Oranje (el equipo naranja). Me da pena que este encuentro haya llegado tan pronto en el torneo”, reconoció el defensa Noussair Mazraoui, nacido en Países Bajos y exjugador del Ajax.
Desde la política, el primero en reaccionar ha sido el ultraderechista Geert Wilders, conocido por sus ataques políticos a la diáspora ma
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