Apuntando al cielo
Hace unas semanas se cumplieron 15 años de aquella movilización que llenó las plazas de España y que se conoce como el 15-M. Las plazas de lugares muy distintos se abarrotaron de gente de la más variada procedencia, pero hubo sobre todo jóvenes, y fueron los jóvenes los que exhibieron la mayor energía, una férrea convicción en que las cosas tenían que cambiarse, mostraban también cuán plurales eran sus registros y preocupaciones, la diversidad de sus identidades y proyectos y
Hace unas semanas se cumplieron 15 años de aquella movilización que llenó las plazas de España y que se conoce como el 15-M. Las plazas de lugares muy distintos se abarrotaron de gente de la más variada procedencia, pero hubo sobre todo jóvenes, y fueron los jóvenes los que exhibieron la mayor energía, una férrea convicción en que las cosas tenían que cambiarse, mostraban también cuán plurales eran sus registros y preocupaciones, la diversidad de sus identidades y proyectos y, bueno, una parte de cuantos estuvieron por ahí aprovecharon la ocasión y se quedaron de acampada. La crisis económica de 2008 había esparcido por el mundo más miseria y tribulación, y el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero fue arrollado por las circunstancias, no supo cómo enfrentarse a un problema que le vino grande y de eso da cuenta aquella cantinela de los brotes verdes que al final quedó en nada. Fue una más de las gotas que desbordaron el vaso, y estalló aquella revuelta, aquella rebelión, protesta, espasmo, insurrección, levantamiento, llámese como se quiera. Seguir leyendo
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