La política en el barro
Es evidente que la democracia española no pasa por uno de sus mejores momentos. El barro sube y la grosería también; la dignidad de la política se degrada. La democracia sublima la violencia con los votos, pero el poder se conquista a partir de la mitad más uno, lo que inevitablemente lleva a una dinámica de confrontación, sobre la lógica de los bloques: derecha/izquierda, con la natural rivalidad entre los actores de cada bando, que se necesitan, pero al mismo tiempo se disp
Es evidente que la democracia española no pasa por uno de sus mejores momentos. El barro sube y la grosería también; la dignidad de la política se degrada. La democracia sublima la violencia con los votos, pero el poder se conquista a partir de la mitad más uno, lo que inevitablemente lleva a una dinámica de confrontación, sobre la lógica de los bloques: derecha/izquierda, con la natural rivalidad entre los actores de cada bando, que se necesitan, pero al mismo tiempo se disputan la supremacía de su parte a la hora del asalto al poder. Si además el líder de la oposición es un personaje sin atributos precisos como Alberto Núñez Feijóo, que nunca exhibe otro proyecto político que el asalto a Pedro Sánchez , el clima se enrarece, la derecha busca capitalizar las acciones judiciales arrastrando a la izquierda a este terreno, y la política muestra sus peores hábitos. Como decía Ignacio Sánchez-Cuenca en estas páginas , el debate “acaba erosionando la legitimidad de un poder fundamental del Estado”, la justicia. Seguir leyendo
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