Solo deseo vivir
Llegué a España ilusionado. Con los ojos de un niño al que le resultaba extraño ser ahora el otro, la alteridad. Esa ilusión, con el paso de los años y la toma de conciencia de mi negritud, se fue perdiendo; reconocí el odio y el asco, me sentí atrapado por ellos. El entorno cada vez más hostil me obligó a encerrarme en mí. Ahora, y a la espera de una regularización que no llega, me pregunto qué hacer. ¿Acaso tiene sentido seguir ofreciendo una parte de mí, de nosotros, a un
Llegué a España ilusionado. Con los ojos de un niño al que le resultaba extraño ser ahora el otro, la alteridad. Esa ilusión, con el paso de los años y la toma de conciencia de mi negritud, se fue perdiendo; reconocí el odio y el asco, me sentí atrapado por ellos. El entorno cada vez más hostil me obligó a encerrarme en mí. Ahora, y a la espera de una regularización que no llega, me pregunto qué hacer. ¿Acaso tiene sentido seguir ofreciendo una parte de mí, de nosotros, a un Occidente que nos repudia ? Vinimos a ensancharnos: crecer, aprender, estudiar, trabajar, salir a delante; pero el resultado es otro, repliegue forzado de un caracol en medio de la tormenta. No soy especialmente sádico, aunque tampoco puedo negar el placer que sentiría si algún dirigente sintiera, solo por un rato, la ansiedad de mirar el buzón cada día, a todas horas, cada media hora, cada cuarto de hora hasta llegar a un punto en el que, tumbado en el sofá y derrotado en la lucha por la vida, desistes. Mi único deseo es salir del paréntesis, vivir y dejar de sobrevivir. Silencio administrativo. Seguir leyendo
📌 Kaynak
Bu özet El País (ES) kaynağından otomatik derlenmiştir. Tamamı için orijinal habere gidin.
Orijinal haberi oku →