Zverev cumple y Cobolli ni se mancha: un virus perfila la final de Roland Garros

📌 Diğer 📰 El País (ES) 🕐 5 saat önce
Zverev cumple y Cobolli ni se mancha: un virus perfila la final de Roland Garros

El alemán vence a Mensik (7-5, 6-2, 3-6 y 6-3, en 3h 01m) y el italiano logra el pase a la cita del domingo por una indisposición a última hora de su compatriota Arnaldi

El alemán vence a Mensik (7-5, 6-2, 3-6 y 6-3, en 3h 01m) y el italiano logra el pase a la cita del domingo por una indisposición a última hora de su compatriota Arnaldi

A eso de las seis y media de la tarde, a solo media hora de que se dispute la segunda semifinal del día, la megafonía de la sala de Roland Garros en la que trabajan los periodistas se dispara y la voz de Marc Maury, el célebre speaker que casi se quedaba sin aire al presentar a Rafael Nadal en la Chatrier, anuncia una baja de última hora. ¡Pam! Matteo Arnaldi, quien teóricamente iba a competir con su compatriota Flavio Cobolli por la segunda plaza en la final masculina del domingo, sufre un “virus estomacal” que le impedirá saltar a la pista. Poco después, ambos atienden a los periodistas separados por una distancia prudencial, no vaya a ser que este torneo a ritmo de convulsiones proponga una última.

“Sinceramente, no tengo ni idea. Creo que es un virus, porque tenía mucho frío y creo que he tenido fiebre durante el día... Pero no lo sé. Lo único que sé es que no puedo moverme, no puedo comer y no puedo beber, así que realmente no había ninguna posibilidad de que pudiera jugar”, se explica el de San Remo, de 25 años y 105º del mundo. Él es el último giro de este torneo que empezó estremecido —adiós de Jannik Sinner en la segunda ronda— y que continúa raro, a excepción de la ruta seguida por Alexander Zverev, al que todo apuntaba tras la eliminación del número uno y que a pesar de todos los pesares, de todas las caídas y los extraños golpes de timón, ahí sigue, clasificado por segunda vez para la final. Ha rendido previamente a Jakub Mensik (7-5, 6-2, 3-6 y 6-3, en 3h 01m) y bromea.

“Siento que podría volver a jugar ahora mismo, otra vez…”, contesta cuando le plantean si el día extra con el que contará su adversario puede ser determinante. A priori, no lo parece. El alemán, de 29 años, sigue navegando cómodamente por una edición que para él se antoja como un ahora o nunca. No pudo culminarlo en el US Open de 2020, tampoco en Australia (2025) ni hace un par de años en París, donde le rindió Carlos Alcaraz; el murciano no está aquí, de modo que este duelo con Cobolli se interpreta como una magnífica oportunidad para que logre por fin ese grande que tanto se le resiste y tanto ansía. Estos días, sin embargo, el de Hamburgo transmite dentro y fuera de la pista esa paz y ese gesto neutro que se les intuye a los vencederos antes del éxtasis. Seguramente, la mejor de las señales.

“He visto a Matteo en el vestuario y no tenía buen aspecto, así que lo entiendo. No creo que pudiera hacer más.

📌 Kaynak

Bu özet El País (ES) kaynağından otomatik derlenmiştir. Tamamı için orijinal habere gidin.

Orijinal haberi oku →
← Tüm haberlere dön